La alfabetización constituye un proceso fundamental para garantizar el derecho de todas las personas a una educación de calidad sin depender de la edad, y al aprendizaje a lo largo de toda la vida. Fomenta la autonomía, la autoestima, la equidad social y de género, el conocimiento, el fortalecimiento de capacidades, el desarrollo humano, social, cultural y económico.

La educación de jóvenes y adultos es fundamental para restituir los derechos de las personas que no han tenido la oportunidad de continuar y terminar sus estudios por diversa razones. Es además una gran oportunidad para generar iniciativas desde los propios jóvenes y adultos, como sujetos de su proceso de aprendizaje, en el cual se involucran sus necesidades académicas, culturales, sociales, laborales y económicas. 


Su finalidad es enseñar las habilidades básicas de lectura, escritura y pensamiento matemático a las personas que no asistieron a la escuela o que tienen escasa escolaridad.